4 de octubre de 2010

Géneros y subgéneros: el teatro.

Los textos dramáticos o teatrales se caracterizan, como los narrativos, en que presentan una acción. Sin embargo, en ellos no hay narrador: son los personajes los que desarrollan la acción por medio de diálogos. Las acciones que no se deducen de los diálogos se especifican mediante acotaciones, que suelen indicarse entre paréntesis o con una grafía diferente a la del resto del texto.



Es necesario especificar que el teatro nace concebido para su escenificación: el texto teatral es sólo una parte de la obra dramática, que no puede entenderse sin la representación.



Los subgéneros principales son tres:



La tragedia: en ella, los personajes -de origen noble o divino- se mueven impulsados por fuertes pasiones que no pueden reprimir y dominados por un fatalismo del que no pueden escapar. El desenlace siempre es doloroso (es decir, alguno de los protagonistas muere). Una de las tragedias más representativas del género es Edipo Rey, de Sófocles.



La comedia: protagonizada por personajes corrientes o de clase baja, representa situaciones cotidianas y tiene un final feliz. Aunque es frecuente que en las comedias se presenten situaciones de carácter humorístico, no es imprescindible requisito este para que una obra se considere comedia. Un ejemplo de comedia es la obra de Shakespeare Mucho ruido y pocas nueces.





El drama: presenta rasgos propios de la comedia y de la tragedia. Un buen ejemplo de drama es Casa de muñecas, de Ibsen.



Existen también subgéneros dramáticos menores, como el sainete, el paso el entremés o el auto sacramental.

Pasos, entremeses y sainetes: son piezas breves, de carácter costumbrista y popular, en las que se ridiculizan con gracia defectos de la sociedad e incluso de la humanidad. Se diferencian entre sí por su extensión y consiguiente complicación de menor a mayor. Muy graciosos son los Pasos de Lope de Rueda (s. XVI), así como fueron muy populares los Sainetes de Ramón de la Cruz (S. XVIII). Cervantes (s. XVII) escribió entremeses con bastante fortuna.


El auto sacramental es una obra de un sólo acto, de carácter filosófico, histórico, bíblico o alegórico, en la que se exalta la Eucaristía. El mayor autor de autos sacramentales fue Calderón de la Barca (s. XVII), que escribió El gran teatro del mundo.

Las óperas y las zarzuelas también deben considerarse pertenecientes al género teatral. La ópera es una tragedia cantada, mientras que la zarzuela presenta un carácter cómico, que comparte con los sainetes su carácter costumbrista y popular. He aquí el comienzo de un documental sobre Las Leandras, una de las zarzuelas más sonadas.

Fuentes: libro de texto (Lengua y Literatura 3º ESO, de Santillana) y La práctica del comentario de texto, de Prieto de la Iglesia (Publicaciones Fher, 1988)

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